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Correo del Orinoco N° 2. Angostura, sábado 4 de Julio de 1818. 

Correo del Orinoco 1818 N° 2

EXTRACTO DE LA GAZETA EXTRAORDINARIA DE BUENOS-AYRES
Del miércoles 9 de octubre de 1816
OFICIO DEL CABECILLA (1) PABLO MORILLO

Al Secretario de Estado en la Corte de Madrid
Excelentísimo Señor,
He mandado al Brigadier Don Salvador Móxo que sin demora y sin la mayor solemnidad se restablezca el Tribunal de la Real Audiencia de Caracas, como S.M lo manda, enviando al efecto un Oficial desde este punto con los pliego.
Supuesto que esto ya se ha verificado y que he cumplido con las ordenes de S.M. dimanadas sin duda de creer la tranquilidad de Venezuela im erturbable, suplico á S.M. preste un poco de atencion á lo que representa uno de sus mas fieles y decididos servidores, al que jamas han detenido mas temores que los de desagradarle (2), y hablando con la experiencia adquirida en estos paises tan turbulentos en el dia.
Quando se apareció la Expedicion de mi mando todo plegó y aparantemente todos reconocieron y agradecieron la clemencia del Rey (3), menos los Llaneros.
Al separarme para la Expedicion á Cartagena y reyno de Santa Fé empezaron los movimientos en los Llanos nunca tranquilos, y se verificó el paso del Orinoco por Monagas y Sedeño para atacar la capital de Guayana.
En Cumaná se dexaron ver insurrecciones de cuyas resultas se apoderaron los rebeldes de Maturin y Guiria.
En todas las partes las armas del Rey triunfaron (4).
La Isla de la Margarita instigada sin duda por el Gobierno de Cartagena para librarse esta de ataque, levantó la bandera de rebelion y desgraciadamente aun tremola en ella. Este accidente obligó á que las fuerzas de Guayana que habian escarmentado á los enemigos allí, acudiesen por la mayor parte á contener el atrevimiento de aquellos. Pero en Guayana los rebeldes engruesan; han adoptado un sistema de bloqueo, y preveo mal resultado sino puede socorrérsele.
Sabe V.E. todo lo extenso del terreno de Margarita, Cumaná, Barcelona, Guayana, y Llanos, y me lisonjeo de que se admirará de que un puñado de valientes hayan sacado siempre ventajas de unos rebeldes númerosos, decididos, y que no tienen que temer la inclemencia, la fragosidad del pais, ni los alimentos dañosos del europeo.
Sin duda alguna la suerte del vireynato de Santa Fé decide de la de Venezuela, pero reforzándola como tengo pedido Mas por ahora lo primero no es asunto decidido, ni lo segundo debe esperarse tan pronto, quando es temerse que los enemigos triunfen en Guayana, en Margarita, y que Bolivar con la Expedicion de los Cayos caiga donde tenga partido y esté desguarnecida costa tan dilatada.
¿Qué será Excmo. Señor la suerte que cabrá entonces á Venezuela(5)?. La propia en que se vió en tiempo del Sr. Monteverde, y Cagigal, cayendo nosotros en el incoveniente que S.M. ha querido evitar con sus instrucciones reservadas, que es el de que no se exponga el lustre y decoro del Tribunal de la Real Audiencia, y evitar el que emigre y se acoja á paises extranjeros como antes de ahora se ha verificado con mengua.
Por repetidos partes que tengo, las Provincias de Venezuela que he citado, están en un estado de insurreccion total, y sus habitantes cometiendo tales errores, que no es posible referirlo sin estremecerse. La fuerza es poca y solo logrará por algún tiempo contra restar á los rebeldes.
La policía mas activa ha servido para averiguar los planes y evitar se introduzcan los malvados en los puntos tranquilos supliendo la falta de fuerzas, y para esto se ha creado una comision separada y especial que no se ocupa de otra cosa; lo que no es posible se logre si siguiendo todas las formulas se entregan de ella los Ministros de la Real Audiencia que tanto tendrán que ocuparse; dando la preferencia á objetos que lo merecerán sin duda, pero no á los ojos del que manda y responde de la posesion del país; sin la qual no hay personas á quienes oir en justicia, ni gobernar, y por lo tanto no son tan indispensables los Tribunales (6).
La voz tal vez vulgar, pero general, del que el prestigio de las hazaña del General Monteverde cayó con un pape escrito por el Fiscal de la Real Audiencia en Valencia del Rey en Venezuela no dimite disputa en aquellas Provincias, y lo apoyo con documento adjunto de persona bien benémerita: siguiendo males tan grandes que para destruirlos pasan de veinte mil las victimas que ha habido, inmensos los caudales perdidos, horrosas las maldades cometidas, y que desde entonces se hallan acostumbrados los foragidos (7) á la sangre sin que se vea el dia en que puedan entrar en el orden por lo dilatado y fragoso del pais.
Yo he tomado varia medidas en razón de las facultades que S.M. me ha concedido, que en todo ó parte son contrarias á las leyes de Indias y muy admitidas en España; sin duda por la inmediación al Soberano. Como por exemplo. He pedido emprestitos para subsistencias del Exército , y he mandado dar hipotecas, lo que se ha hecho oyendo á las corporaciones y al Asesor, nombrando quienes manejen estos interéses y dando cuenta a S.M. recibiendo su soberana áprobacion.
Lo propio digo tocante á los ayuntamiento: los cuales lo he considerado ahora con demasiada facultades para hacer el mal de varios modos, ya sea con ordenes seretes, con avisos; son naturales del propio pais, y no los pobladores ó conquistadores como en los primeros tiempos.
Todas estas decisiones mias se han de tachar y destruir por la Real Audiencia por inconstitucionales, y aunque las sostenga el Capitan-General hasta la decision de S.M. habrá desunion en el mundo, habrá quejas á la superioridad quando menos, á no llegar el caso de que las dos autoridades manden en sentido opuesto.
Toco solo en dos casos porque son los de mas bulto, y que por el pronto se me presentan á la vista.
Si los rebeldes son destruidos del todo, el Restablecimiento de la Real Audiencia con Jueces y subalternos que no hayan estado envueltos en esta revolucion, es de toda importancia y necesidad, y mucho tendrá que reglar. Si ellos se sostienen es casi seguro que reglandose estrictamente á las leyes de Indias es un obstaulo para el que no tenga facultades tan amplias como las que S.M. se ha dignado darme, y tanto por esta razon como por haber pedido tiempo hace la demision del mando de la Capitania General de Caracas y del Exército, por mi quebrantada salud, por tanto, repito, es por lo que con menos riesgo de ser tachado de parcialidad puedo mejor que el que me sustituya elevar mis observaciones á S.M.
Pocos estarán mas penetrados que yo de que el Gobierno Militar es el mas despótico y malo de los conocidos. Es el gobierno mas tirano y destructor. Pero es el mas executivo, y el que han adoptado los rebeldes. ¿Qué gobierno cabe a unos habitantes que por lo que escriben y hacen se ve que rascan el freno, que aun tienen puntos en que dominar y en cuyo país todo es sangre, destruccion, y horrores? (8)- ¿Qual conviene á un país poblado de rebeldes que aprovechan toda oportunidad, de donde se ha de sacar la subsistencia del Soldado, los gastos de la guerra para la reduccion de ella, ó de otra Provincia ó plaza como en gran parte ha sucedido para la de Cartagena? ¿Se puede conseguir lo que se necesita de otro modo? Quando es preciso obrar con la rapidez con la que lo ha hecho este Exército, ¿Como se ha de pasar el tiempo en deliberar? ¿Quando las Provincias de España fueron invadidas que voz se oyo? Sin duda Señor el error está en que se creyeron los que no conocen estos paises, y los que daban oídos á los Emisarios de estos rebeldes, que con solo presentarse las tropas del Rey y ser clementes corrian todos á bendecir el dia de tanta dicha. Margarita, Cumaná, y Barcelona responden á los que tales cosan han creido (9).
En la época actual las trabas puestas por las leyes de Indias al que manda en Gefe, son casi inutiles y mas en Venezuela. El Américano no quiere ser mandado por nadie que no sea del pais: memos si es Europeo el que lo pretende; menos aun si es Español, y solo cede á las circunstancias y obedece al Rey hasta que encuentre otra oportunidad. (10)
Cada Provincia Sr. Excmo en América pide distinto modo de conducirla. Lo que es bueno para el reyno de Santa Fé no surte efecto en Venezuela á pesar de que son confinantes. En el primero hay pocos negros y pardos; en la segunda son contados los blancos que han quedado (11). El habitante de Santa Fé, ha mostrado ser cobarde y timido, quando el otro es arrestado y sanguinario (12). En el vireynato han escrito mucho, y los Doctores han querido arreglarlo á su modo. En Caracas al instante desenvainaron las espadas. De todo esto la diversa oposicion que se ha encontrado. Pero en lo que parecen ambos es en el disimulo y la perfidia(13.) Quizá no hubieran presentado una obstinada resistencia los habitantes de este vireynato, si no hubiese Venezolanos. Cartagena se resistió hasta lo imposible por los Venezolanos. En la derecha del Magdalena se han dado ya varias batallas á tropas organizadas por Venezolanos; en la fragosa y esteril Provincia de Antioquia han declarado ya dos veces la guerra á muerte y tienen lo. pasos fortificados con inteligencia por Venezolanos;– Santa Fé fue sometida y recivió las ideas sangrientas por los mismos que habian logrado partido con los Emisarios que enviaron de Caracas. Todo Excmo. Sr. es obra de los Venezolanos.
En su terreno son unas fieras resueltas, y que si llegan á ser bien mandados darán que hacer por largo tiempo y costará mucha sangre y muchos tesoros su reducción. (14)
Quando yo llegué con la expedición S.M. me horrorizaba de oir los montones de cadaveres que resultaban en cada accion ganada ó perdida; creia este encono obra de dos partidos que querian vengarse; crei era el momento de desplegar una clemencia tan recomendada por S.M. y tan sin igual, que es el único lado por donde los extrangeros en sus papeles públicos no se han atrevido á morder á una Nacion á quien le atribuyen el carácter de sanguinaria. ¿Qual ha sido Señor el resultado de esto? Nuevas revoluciones, nueva perfidia, y si concluida la pacificacion de este vireynato se someten, será para esperar otra coyuntura oportuna(15): pero para conseguir dicha sumision es necesario una fuerza como lo tengo repetido tantas veces, una sola voz en la Capitania General que todo lo pospongo á la guerra, y no creer que es obra de un dia y si de mucho teson y constancia. Es ya guerra de negros contra blancos. (16)
Presentando á S.M. este corto bosquejo del estado de Venezuela, y suplicandolo se lea lo que tengo dicho en otras ocasiones, creo se convencerá V.E. de que no es este el momento de desunir el mando superior, sono por el contrario de darle mas constancia y unidad, tanto por lo expedito y veloz de las determinaciones como tambien porque no habiendo con quien discordar no hay desunion la que con tanta sagacidad han sabido aprovechar los rebeldes desde México hasta el Perú; pues aunque puedo decir con jactancia, que jamas se ha visto entre Gefes de diversas armas una union tan estrecha como he logrado en toda la expedicion, no podemos contar todos los dias con estos fomentos, para que se pongan entre los elementos positivos, de una operacion tan importante como la pacificacion de las Provincias de Venezuela.
Creo pues de mi obligacion Sr. Excmo repetir que en Venezuela la autoridad suprema debe residir en uno solo, que esta debe ser ilimitada, que sin dilaciones y males no pueden los Tribunales y practicas gubernativas volver á seguir arregladas á la ley escrita hasta la total pacificacion de las Provincias; y que estas por ahora en gran parte no se les debe considerar mas que como un vasto campo de batalla, donde solo se decide la fuerza, y en donde el General que dirige la accion la gana en vista de su talento ó fortuna sin que nadie se atreva á hacer otra cosa, mas que obedecerle, calla y executar sus ordenes; y el resto de las Provincias libres como el depósito de los recursos para obtener aquellas acciones.
No deseo Excmo. Sr. engañar á S.M. si el que no se pierda lo conseguido, y que se extingan los rebeldes pronto; para esto elevo las ideas que la experiencia me ha dado, alegrándome de que mi demision me haya puesto en situación de que lo haga sin que crea son asuntos personales los que me hacen hablar, y todos mis deseos se reducen á que quanto pronostico salga falso.
Dios guarde á V.E. muchos años.
Quartel-general de Ocaña 27 de Marzo 1816.-Excmo. Señor.
PABLO MORILLO.
Excmo. Señor Secretario de Estado y del Despacho de Gracia y Justicia.

Notas del Redactor del Correo.
(Aunque este Oficio es ya muy conocido entre los Extrangeros por haberse publicado en las principales Gazetas de Europa, no lo es entre nosotros, á quienes interesa especialmente – Otros muchos papeles no menos importantes fueron cogidos por los mismos Corsarios de Buenos Ayres, y algunos se han insertado en las Gazetas de aquella Capital, de las quales extraemos los que nos concierna en particular.)
(1) No pueden quejarse los Gefes Españoles de que les demos alguna vez los mismo titulos que ellos por desprecio y por irrision prodigan á los nuestros. Pero aun sin esta razon, el de CABECILLA, en la accepcion en que lo toman ellos, conviene perfectamente á Morillo, como uno de los principales Traydores que vendieron su Patria ya libre, ya bien constituida, llena de gloria y elevada á su antigua dignidad: la vendieron, digo, y la sacrificaron al déspota, que poco antes habian jurado á la faz de la Nacion no admitir en su territorio, si al pisarlo no juraba él mismo renunciar de toda pretension al poder arbitrario. Sin Morillo, sin Elio, O´Donell y otros Cabecillas la España no habria perdido el fruto de tantos sacrificios, de tanta constancia de tan nobles y heroicos esfuerzos. Pero este punto merece tratarse de proposito como lo haremos en otro número.
(2) ¿Que Español no se avergonzará de hacer profesion de tales sentimientos en el siglo 19.°? El temor de desagradar á Fernando es la única regla de conducta militar y politica de Morillo. Como su amor esté contento ¿que le importa que su Patria oprimida por el imbecil despotismo, que él mismo contribuyó á restablecer; se halle por todas pártes rodeada de males y peligros, y sobre todo empeñada en una guerra que evidentemente la conduce á su ruina, si no aprovecha los momentos de hacer una paz ventajosa? Morillo conoce esta verdad, como lo prueba su mismo Oficio, y sin embargo lejos de desengañar á su Rey, y representarle con la integridad de un hombre honrado el termino fatal que debe tener esta guerra, si se obstina en continuarla, lo excita á mandar tropas á perecer en América, y á vexar con nuevas impuestos á su nacion para emprender nuevas cruzadas.
(3) La clemencia de Fernando 7°, es tan conocida como la de Neron y de Tiberio. El mismo Morillo nos ha dado de ella una brillante prueba, quando al anunciarla por la primera vez en Margarita, convidó tan encarecida y cordialmente á los emigrados de la Costa-Firme á que volviesen á sus hogares, les prometió la restitucion de su propiedades, y les ofreció pasage en su esquadra; pero como solo quince aceptron este favor, solo quince fueron asesinados Es verdad que se hizo secretamente en la costa desierta de la Cienaga de Barcelona, no lejos del puerto, y con tanta humanidad que al Coronel Arrioja, que en calidad de Gefe fue el primero que experimentó la clemencia del Rey, le iban dando de lanzadas á proporcion que iban instando en su presencia a sus compañeros y amigos, hasta que muerto el último, lo despedazaron vivo á él mismo. ¿Negará Morillo que hizo tan perfidas promesas en los terminos mas solemnes y mas positivos?-¿Negará que perteneciendo todos ellos á las familias principales y siendo muy conocidas, ninguno se vió desembarcar en Barcelona ni se ha encontrado despues en parte alguna? Siendo pues evidente que los embarcó, que no experimentó algún contratiempo en aquella corta navegacion, y que todos ellos han desaparecido, no puede negar que los asesinó. Solo pudiera quedar duda sobre el modo, si muchos de los conduxeron á la muerte, horrorizados de tal atrocidad, no hubieran revelado por todas partes el secreto. He aqui los nombres de los quince desgraciados, cuyo infame asesinato conmovió de nuevo aquellas Provincias y sucesivamente á toda Venezuela: Agustin Arrioja, Coronel, que habia sido Gobernador de la misma Provincia de Barcelona.

José Manuel Istuide, Coronel-Diego Castro, Capitan- Carlos Garcia, Capitan – Tomas Sifontes, Capitan – Diego Istude, Subteniente.- José Ygnacio Sifontes, Segundo Sifontes, Antonio Grimon, Cristobal Perez, Sebastian Solano, N.Martiñana, Pedro Regalado Hernandez, Pedro Nolasco Hernandez, José Maria Hernandez.

Este no es mas que el primer rasgo de clemencia, con que se anunció la expedicion, que en expresion de Morillo, trahia la salvacion á América. Se irán publicando otros no menos horribles, por exemplo el del Brigadier Latorre, que empleó cinco dias en asesinar pausadamente á un Gefe del Apure.

(4)  A fuerza de triunfos ya no quedan mas que urtos cortos restos de toda la expedicion.

(5)  La muerte de Venezuela y de toda la América no se puede dudar. La que ciertamente es problematica es la de la misma España, á quien cada año de tan infausta guerra no puede menos de traher un siglo de calamidades. – No obtendrá seguramente el año proximo las concesiones que en este pudieran hacérsele, y de año en año llegará el dia en que las ventajas comerciales, unicas á que podrá aspirar, le sean enteramente denegadas.

(6) Solo el de la Inquis cion es indispensable, y por eso lo sacó de Santa Marta, y lo conservó como un deposito precioso durante el sitio de Cartagena para instalarlo á su entrada en aquella plaza. Como esta es una de las Instituciones filantropicas, cuyo restablecimiento acredita la h manidad de Fernando 7°, no quiso Morillo privar un instante á los Pueblos pacificados de tanto beneficio. Por lo demás ¿quien puede dudar que en el Codigo de Guibert y el Tribunal de la Artilleria sobra para eglar los negocios civiles, administrar la hacienda y la justicia, mantener la tranquilidad y el orden público y gobernar divinamente los Pueblos?

(7) Quando Morillo pueda levantar la voz decirnos: vosotros nos brindasteis con vuestra amistad, vuestras ofertas generosas os ganaron nuestra confianza, nuestros mismo Gefes os creyeron, lograsteis atraher á vuestra casa algunos de ellos y de nuestros mas ilustres Ciudadanos baxo la fé de la hospitalidad, y despues de comer á vuestra mesa los conduxisteis á un quarto secreto y los asesinasteis. Vosotros inventasteis, para atormentar á uno de ellos, la atroz iniquidad de hacer coincidir el dolor de una y otra lanzada con el del grito de uno y otro amigo expirando á su vista baxo vuestro puñal……….Vosotros, aunque en época anterior, ofrecisteis la vida de su padre á un tierno joven o mas bien á un niño que se se presentaba á morir por él, baxo la precisa condicion de que sufriese sin inmutacion ni la menor señal de sentimiento que le cortasen las orejas con parte de la piel de la cara, y la misma serenidad con que lo cumplió, fue el titulo que alegrasteis para asesinarlo allí mismo depues de asesinar a su padre. Quando Morillo, digo, pueda citar hechos semejantes, como nosotros lo citaremos ciento en nuestro periodico, entonces tendrá derecho para llamarnos foragidos, picaros, malvados. Ni necesitará decirlo: ka humanidad misma exclamará: estos son los primeros malvados, los primeros picaros del mundo: la tierra no debe sufrir estos monstruos.
(8)  Tenga se presente esta confesion.
(9) Ya le haremos ver á Morillo que estos hombres tenia razon, y que á su conducta impolitica y barbara se debe felizmente el no haber vuelto. Á la esclavitud. Modelo en el arte de exaltar el patriotismo, ha hecho mas por la Libertado que si obrara deliberadamente con el designio de hacerla triunfar. Este es seguramente el caso en que con mas razon puede decirse – Dum nitant stulti vitia, in contraria currunt.
(10) Si lo conoce ¿Por que no desengaña a su Rey de la temeridad de querer mandar sobre 16 millones de hombres que estan decididos á governarse por si mismos?
(11) Por que vosotros os empeñasteis en destruirlos, creyendo neciamente que con ellos acabaría el espiritu de Independencia y el amor á la Libertad.
(12) Con quatrocientos de esos cobardes vino el General Bolivar desde Ocaña hasta Caracas, batiéndose diariamente y destruyendo repetidas veces fuerzas muy superiores. Pero los Santafereños mismos responderán bien pronto en el campo de batalla á esta imputacion.
(13) ¡Morillo habla de disimulo y perfidia!
(14) Y despues de reducidos costará mucho mas volver los á reducir, por que, como el mismo confiesa, solo pueden someterse hasta mejor ocasion.
(15) Nueva razon para que hubiera representado á su Rey que esta guerra es funesta á España, y que debia empeñarse en terminarla por negociacion antes que todo se perdiese.
(16) No es sino de Américanos contra Españoles Europeos.

EXPOSICION DEL GENERAL RENOVALES

Al Poder Executivo de las Provincias Unidas de Venezuela, por medio de su Diputado en Londres, el Ciudadano Doctor Luis Lopez Mendez, para realizar la Independencia y Libertad en aquellas Provincias.
Inpulsado del mas ardiente amor á la Libertad, que no dudo asegurar, esta entrañado en mi corazon: y viendo con sumo placer, que las Regiones Colombianas presentan á los amantes de ella y de la humanidad el mas brillante teatro de honor y de gloria; he determinado consagrarme á tan noble Causa, aspirando a la honra de unir mis esfuerzos á los de esos bravos Patriotas que tan gallarda como constantemente la defiendan contra nuestro comun Tirano.

Tengo, pues, el honor de ofrecer sinceramente al Supremo Gobierno de Venezuela mis servicios, para que en la presente lucha se digne emplear mi persona y las de mis bravos Compañeros de Armas en lo que nos estime mas utiles a la destruccion de nuestro enemigo comun.

Yo he jurado hacer la guerra hasta el último aliento al que á todos nos intento esclavizar; y ofreciendo á la América mi brazo y mi corazon, me lisongeo de no aparecer infiel ni inconstante a los ojos de los hombres sensatos. Antes bien, leal y consiguiente siempre á mis principios, quando me presento á combatir en el nuevo Mundo contra los agentes de la tirania del antiguo, estoy bien lejos de ser un tránsfuga que muda elevosamente de banderas y enemigos. En esta mi decidida resolucion nada se ha mudado sino el capo de batalla: mis banderas y mis enemigos son siempre los mismos: mis enemigos son todos os que apoyan el despotismo Español: y mis banderas las que se remolan por la Causa de la Libertad. En este concepto, repito, me presento á combatir por la Libertad e Independencia de las Provincias Unidas de Venezuela.

Y por lo que pueda conducir á tan digno objeto, y emplease mas utilmente nuestra cooperacion he creido de mi deber elevar las siguientes observaciones a la alta consideración del Gobierno de Venezuela.

La guerra que tan gloriosamente sostienen sus Provincias contra el Exercito Realista, tienen por objeto la Independencia de ellas de la dominacion Española, y la Libertad en todos los Ciudadanos. Los obstaculos que se oponen al éxito de empresa tan gloriosa se pueden vencer con la persuacion, o con la fuerza; empleandoze esta quando el uso de aquella haya sido inútil. A este segundo caso ha llegado sin duda Venezuela; pero tal vez no esta todavia enteramente fuera del primero. Los enemigos de la Independencia y Libertad de los Américanos, son Paysanos, ó Militares: aquellos por si y por sus relaciones, entre otros daños, causan el de la emigracion con sus caudales á la Europa por efecto de la funesta preocupacion que los ha presidido de que la revolucion de las Américas se dirigia contra ellos, quando en realidad es su unico objeto la emancipacion de la dominacion Española y la Libertad de todos los Ciudadanos: yo pues no dudo asegurar que atendido el espíritu liberal y benefico del Gobierno de Venezuela, lejos de experimentar en adelante su fecundo y delicioso suelo el mal de la emigracion de sus moradores, volveran prontamente los que tuvieron la desgracia de dexarlo: y muy en breve será el asilo de la virtud y talentos de los hombres libres de la esclavizada Europa, como lo ha sido en circunstancias tales la Patria del inmortal Washington- Es pues uno de los importantes servicios que intento hacer á Venezuela el de contribuir por mi pate á participar ese tiempo dichoso: estando cierto que en los animosa si de los Europeos, como de los demás que han abandonado la Causa de la Independencia y Libertad. harán una favorable impresion las cordiales insinuaciones de union y concordía en sentimientos y operaciones, que les sean dirigidas por un Español como el exponente, intachable en su patriotismo y amor a la Libertad. Sus sacrificios y los de sus valientes Compañeros por la de su nativo suelo contra un Tirano Extranjero son bien notorios al mundo; no menos que sus esfuerzos contra el despota actual domestico, cuya horrible arbitrariedad, é ingratitud, para con Américanos y Europeos, puesta de manifiesto, no puede menos de encender la mas justa indignacion en todos los habitantes del nuevo mundo.

Si en efecto es importante la negociacion dirigida á la mas estrecha union y constancia de esfuerzos en todos los Paysanos para el feliz exito de su presente lucha. no es menos la que se emplée en desarmar á los enemigos. En este punto justamente me lisongeo de obtener el mas feliz resultado: afortunadamente en el Exército del General Morillo soy bien conocido: muchos Oficiales han servido á mis ordenes en diferentes Campañas: a unos les he proporcionado ascensos, á otros tal vez los hé creado Oficiales: aun no me faltan entre ellos deudos bien cercanos: por consiguiente todos me son bien accesibles.

El atraer á favor de la Causa de Venezuela las tropas que se envíen por alli por Fernando Séptimo, me será tanto mas facil quanto que la mayor parte de las que forman ahora y puedan formar en lo sucesivo las expediciones contra la América, ó son Gefes y Soldados de los Cuperos que el Gobierno quiere alejar de si por sospechosos (como que estaban banderizados para la insurrecion concertada contra el Despotismo actual en España, para cuyo efecto estaban de inteligencia conmigo): o son tropas sorteadas, que pasan allí violentamente, y que considerán esta suerte casi tan faltal para ellos, como si se les quintase para ser fusilados: por que en honor de la verdad es preciso confesar que la guerra que se hace á la América, no es popular en España.

Haviendo estas previas disposiciones en las tropas expediciona­rias, la desercion se lograria facilmente con solo enarvolar un estandarte baxo la garantía solemne del Gobierno. Yo no temo asegurar que si dichosam nte llego á verme en Venezuela al frente de un escogido número de mis Compañeros de Armas, y dirijo la palabra á las tropas Realistas, autorizado competentemente por el Poder Executivo para garantirles la seguridad y honor de sus personas será sin duda alguna tan general la desercion que el Exército enemigo quedara muy en breve fuera de batalla.

Si frustrados los medios indicados, que no lo creo, fuese necesario recurrir á las armas contra el enemigo, la guerra en tonces debe ser sangrienta: para ella el sistema que la experiencia me tiene demostrado no menos seguro al pais que destruc­tiva del enemigo es el de las partidas ó guerra de cuerpos francos. Esta guerra por su popularidad supone tan enagenados contra el enemigo los animos de los naturales, que cada qual procura hostilizarlo segun su posibilidad. El que considere los muchos auxilios que para su pronto y completo servicio necesita un exército, en un pais enemigo, conocerá que á níngun habitante le faltan medios de hostilizarlo: De este modo es muy facil reducir un Exército á la alternativa de evaquar el pais, ó perecer en él rapidamente.

Yo estoy muy cierto de que el Supremo Gobierno de Venezuela estará muy convencido de la importancia de no dar una accion decisiva, hasta que se tenga un Exército Patriota que exceda en número y circunstancias al del enemigo, y de que en el entre tanto se le debe fatigar con acciones parciales, y frecuentes hasta reducir al Soldado al estado de que no teniendo descanso, ni consiguiendo el pan para su sustento, se resuelva abandonar las banderas de maldicion que desgraciadamente está siguiendo.

Al mismo tiempo que se exercita felizmente en Venezuela este genero de guerra popular, no puede menos su Gobierno que haber prestado seriamente su atencion á formar un Exército respetable, capaz por su número y disciplina de conservar el pais libre de ser invadido de tropas enemigas; sobre este particular y los demas mencionados tal vez serian utiles algunas mas observaciones, que, estando en el pais, y teniendo presentes los objetos que deben servir de base, me propongo exponer al Supremo Gobierno de Venezuela.

Entre tanto tengo el honor de ofrecerme á realizar con mi persona, y las de mi decididos Compañeros, las ideas que quedan manifestadas.

Restame por conclusion asegurar al Supremo Gobierno de Venezuela , que como el objeto que me anima es el amor de la Independencia y Libertad de estas Provincias (llamadas ciertamente por la naturaleza á alternar dignamente con las demás Naciones), y el hanelo de servir á tan justa y noble Causa, sostenida tan heroicamente por los bravos Venezolanos qualquiera destino que se tenga á bien dar á mi persona, será considerado por mi honorifico y glorioso; dexando á la sabiduria, justicia, y liberalidad del mismo Gobierno, la resolucion de si el General Renovales con la escogida Oficialidad que llevará con sigo, siguiendo su suerte , y la de las Armas de Venezuela, serán mas utiles á la causa de simples Soldados, que empleando cada uno en su respectivo grado el fruto de su experiencia y conocimientos militares.

El General Renovales suplica atentamente al Supremo Gobierno de Venezuela que su Resolucion sobre el asunto expuesto, se le saber por medio de su Diputado en esta Capital el Ciudadano Doctor Luis Lopez Mendez, por quien ahora tiene el honor de dirigir la presente Exposicion ; teniendo al mismo tiempo el de ofrecer al Suprema Gobierno de Venezuela el justo homenage de la mas alta consideracion.
Londres 13 de Diciembre de 1817.
MARIANO DE RENOVALES.
Quartel-General de San Fernando de Apure de Mayo de 1818. 8°.

SIMÓN BOLÍVAR, Gefe Supremo de la República, Capitan General de los Exércitos de Venezuela y de la Nueva-Granada , Etc. Etc. Etc.
AL Excelentisimo Señor Teniente-General Don Mariano Renovales.

Tengo la satisfaccion de contestar á V.E. el papel oficial fechada 13 de Diciembre del año último que V.E. me ha hecho el honor de dirigirme por medio de nuestro Diputado en Londres. Desgraciadamente esta comunicación ha sido retardada hasta este momento por causas que ignoro y siento.

Es indecible el placer que tengo en manifestar á V.E. quan linsongera ha sido para el Gobierno de Venezuela la oferta generosa que V.E. le hace de sus importantes servicios para continuacion de una lucha que no puede menos de reanimarme por nuestra parte de una lucha que no puede menos de reanimarse por nuestra parte con el apoyo de los talentos y virtudes militares de tan distinguido General. El nombre de V E. ha sido conocido con gloria en la justa guerra que la España sostuvo contra sus invasores. En ella V.E. ha desplegado las qualidades eminentes que caracterizan al hombre grande, valor para arrostrar el peligro, inteligencia para vencer, amor á la Patria , y odio á la tirania. V. E. desprendiéndose con una virtud singular de todo lo que tiene atractivo para el corazon humano, ha sabido despreciar los bienes de la fortuna por conseguir el honor, la gloria , y la libertad , que siempre huyen lejos de una mansion de esclavos qual es en el dia la España. Yo no puedo recordar a V.E. sin un profundo sentimiento la horrible situacion á que ha reducido ese ingrato Rey Fernando á la Patria de V.E. no menos que á la mia. Pero yo siento una in­mensa complacencia en mi corazon quando contemplo que no todos los Españoles son nuestros enemigos, y que la España le honra he haber producido en su seno almas generosas y espiritus sublimes, que vienen como Angeles tutelares á sostener la Santa Causa de la Libertad en este Pais, antes asolado y ahora aflixido por las armas de su Nacion. Siendo V.E. uno de estos seres benéficos, espero aceptará gustoso los tributos de gratitud que por mi órgano le paga mi Patria.
V.E. nos hace un verdadero servicio ofreciendonos su activa cooperacion al restablecimientos de la Independencia de la Amé­rica; y este será tanto mayor si V.E. logra- atraher á nuestra Causa el mayor número posible de Militares Españoles, que quieran adoptar una Patria libre en el hemisferio Americano. Nada es tan precioso para nosotros como la adquisicion de Militares expertos y experimentados, acostumbrados á nuestros úsos, e iguales á nosotros en lengua y Religion. V.E., y los bravos que tengan la generosidad de acompañarle, serán recibi­dos con el honor que merecen los bienhechores de la República. Serán admitidos con los grados que les corresponden por sus meritos y servicios. V.E. debe contar sobre este particular con todas las seguridades que desee. El Señor Luis Lopez Mendez podrá concluir con V.E. y demás Gefes y Oficiales las esti­pulaciones que juzguen convenientes antes de emprender su viago a Venezuela. Dios guarde á V.E. muchos años.
BOLÍVAR.

DECRETO.
SIMON BOLIVÁR, Gefe Supremo de la Republica de
Venezuela , etc, etc, etc.

Considerando que las Leyes y Reglamentos del antiguo régi­men Español mandadas observar para impedir el Contrabando, han sido ineficaces; y que la aplicacion del valor de los comisos entre el fisco, los jueces, denunciadores y aprehensores, además de debilitar el estimulo de loe empleados, y de todos los Ciuda­dadanos para descubrir á los Defraudadores de las Rentas del Erario Nacional, es indecorosa al Gobierno y á los mismos Jueces, que siendo partes interesadas en la confiscacion, podrian faltar á la imparcialidad y rectitud de la justicia, he venido en decretar y decreto lo siguiente:-
Art. 1 °. Tendrán derecho para denunciar el Contrabando ante la Autoridad competente, no solamente todos los Ciudada­nos, sino qualquier habitante del pais donde se haga, aunque sea un Extrangero.
Art 2°. La Autoridad ante quien sea denunciado un Contrabando, estará obligada á perseguirlo en el acto hasta aprehenderlo.
Art 3°. Sea qual fuere la especie y el valor del Contrabando aprehendido, se adjudicará esclusivamente al Denunciante, en las mismas especies depues que por el Juez á quien corresponda se haya calificado declarado que es tal Contrabando.
ART. 4°, Solo se deducirán del total del Contrabando: primero los derechos de Importacion y Exportacion que corres­ponderian al Erario Nacional, si las especies aprehendidas se hubiesen introducido ó exportado legitimamente: segundo, la parte que pertenece al aprehensor ó aprehensores conforme á las Leyes y Reglamentos que se hayan formado para declararla en el caso de comiso.
ART .5°. Los Juicios de Comisos se seguirán breve, y sumaria­mente dentro el termino preciso de treinta dias, y la apelacion de la sentencia pronunciada en Primera instancia, no sea admitida ni oida sino dentro del segundo dia.
ART. 6°. El Juicio de Comiso en apelacion ante la Alta Corte de Justicia se terminará dentro de quince dias.
Art 7°. Las Leyes, decretos, Reglamentos que se han observado hasta ahora para la liquidacion, repartimiento, y aplicacion de los Comisios, especialmente la Cedula del 16 de Julio de 1802, quedarán sin valor ni efecto en la parte en que se opongan á alguno de los antecedentes Articulos.
Publiquese, fixese, comuniquese, á quienes corresponda, é insertese en la Gazeta de esta Ciudad.
Dado, firmado de mi mano, y refrendado por uno de los Secretarios del Despacho, en el Quartel -general de Angostura 2 de Julio de 1818. 8°.
SIMON BOLIVAR-
PEDRO BRICEÑO MENDEZ, Secretario.

ANDRES RODERICK, Impresor del Supremo Gobierno.